lunes, noviembre 14, 2005

Copa de vino y rallador de queso, testigos mudos de una velada de tallarines con alguna salsa rica (salida del ingenio creador de mi marido), restos moribundos de conversaciones de madrugada, labios morados, donde jirones de música intentan tener continuidad, pero al dueño de casa le da por cambiar de disco en la mitad de una canción dejando a los invitados en medio del suspiro de aquel perrito compañero para ponerse enfermo de romántico durante medio minuto con tus labios de rubí para despertar luego con danny and lisa. La continuidad es ésa, dice él, la continuidad es el collage. Y entonces empieza la conversación sobre el collage. El collage en el arte, en la arquitectura, en la música, y seguimos escuchando a Zorn, Davis y terminamos cansados, yéndonos de a poco, escuchando como última cosa al maravilloso Brian Eno y su "another day on earth", que da cabida a todo nuestro ser, habitar, porque su música es como la gran madre tierra.

1 Comments:

Blogger Barbaroja said...

Por tu relato debe haber sido un gran momento. Pasta y vino tinto, que gran combinación. Para mí la mejor ¿y con queso rayado en casa? ¿Qué más se puede pedir?... en fin... ya me dió hambre otra vez.

noviembre 15, 2005 1:42 a. m.  

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