jueves, noviembre 02, 2006

Lipe Macanas



Este dibujo es parte de un cuento sobre tres niñas miedosas que lentamente pierden su miedo al conectarse con su entorno. La primera de ellas se conecta escuchando, algo tan raro en estos tiempos de turbulencia medial. Ella, de tanto llorar, de pronto se torna sensible a los sonidos que la rodean y descubre el camino que las saca, a todas, de su atolladero. El sufrimiento y el llanto aparecen como requisito a la liberación. La niña encasillada y programada abre su oído a la improvisación, descubre que tenía la llave y abre la jaula. Lo que sucede después es cuento.

"De vez en cuando
biene bien
salir a estirar las alitas,
más que sea
pa no olvidarnos
que la llave de la pajarera
la tenemos
nosotros mismos"
(Lipe Macanas)